1. Introducción
El ser humano es un animal peculiar que no puede vivir sin hacerse preguntas, sin cuestionar lo que hace, lo que observa, sin preguntarse tanto acerca de la realidad natural que le rodea como acerca de sus semejantes y de la sociedad en la que vive. Somos seres que nos hacemos preguntas porque tenemos que aprender a vivir, como decía Ortega «la vida nos es dada vacía». Este necesidad de interrogarnos, de cuestionárnoslo todo no es algo nuevo sino que está en nuestra naturaleza humana, en nuestra consustancial ignorancia. Podemos imaginar a esos primeros sapiens sentados a la luz de la hoguera charlando acerca de cómo ha ido la caza, recreándose en las hazañas del día e imaginado cómo hacerla mejor la próxima vez, preguntándose también por esa cosa redonda y blanca que les da luz algunas noches pero no otras. ¿Por qué unos días hay luna y otros no? ¿Por qué crece y decrece? ¿Es la misma en cada una de sus fases o son “astros” distintos en función de su tamaño y aspecto? Probablemente también se hacen preguntas sobre su modo de vida y su relación con los otros: ¿Debemos marcharnos ya de este lugar? Parece que hay otro grupo asentado no muy lejos de aquí, claramente son distintos a nosotros (podemos imaginar que son un grupo de neandertales): ¿debemos acercarnos a ellos amistosamente?, ¿suponen una amenaza a nuestra supervivencia? Muchas de estas cuestiones y otras más surgirían en aquellas largas noches incluso algunas más “filosóficas”: ¿Quiénes somos?, ¿qué hacemos aquí?, ¿qué sentido tiene todo esto?, etc.
Podemos dar así una primera definición de filosofía como deseo de saber, deseo, casi necesidad de buscar una respuesta racional a todas esas cuestiones
Una de las que debió hacerles reflexionar bastante a estos primeros sapiens y que aún hoy lo sigue haciendo es, sin lugar a dudas, la muerte: ¿qué ha pasado con aquellos que han muerto durante la caza?, ¿por qué algunos muertos parecen simplemente dormidos?, ¿se despertarán un día de ese sueño?, ¿qué significa morir?, ¿están todos los que han muerto juntos en algún sitio?, ¿volveremos a verlos?, ¿pueden hacernos daño?, ¿pueden ayudarnos? La muerte es de las pocas cosas seguras que tenemos en nuestra vida y sigue siendo un motivo para la reflexión personal: por el dolor que genera, por la incertidumbre y fragilidad que pone de manifiesto, por lo imposible de su vivencia.
Como dijimos antes, todos los pueblos, todas la culturas se han planteado estas y muchas preguntas más y todas han creado relatos para intentar responder a estas cuestiones. En la misma medida que tenemos una necesidad acuciante por hacer preguntas, necesitamos también respuestas, más o menos elaboradas o acertadas. Las respuestas pueden ser absurdas desde el conocimiento que tenemos hoy día (¿es posible que las nuestras parezcan igual de absurdas en un futuro?) pero son interesantes desde un punto de vista histórico y filosófico.
Muchas de estas culturas creyeron en la existencia de dioses que explicaban y personificaban gran parte de los fenómenos naturales y que muchas veces eran la causa de las múltiples desgracias que sufre el ser humano. Como ejemplo de esta personificación de la fuerzas de la naturaleza tenemos en la mitología griega a la diosa Selene (Luna), hermana del dios Helios (el Sol) o Poseidón (Neptuno en la mitología romana) que es el dios del mar, incluso podemos decir que Poseidón es el mar.
Este intento de explicar tanto los fenómenos de la naturaleza como los sociales con personajes fantásticos es lo que se denomina pensamiento mítico. Con el desarrollo de las civilizaciones dichas explicaciones míticas fueron paulatinamente siendo sustituidas por una explicación racional del mundo. Es lo que se conoce como “el paso del mito al logos”. Este tuvo lugar primordialmente en la cultura griega, cuna de la nuestra civilización, allá por el siglo VI a.C. En dicho momento y lugar se sitúa el nacimiento de la filosofía.
Logos, proviene del griego λόγος y se traduce por razón, principio racional del universo o discurso que da razón de las cosas. En griego clásico significaba también, palabra, relato.
A continuación, siguiendo los enlaces, podéis haceros una idea de la situación geográfica de civilización griega
Mapa de la civilización griega
Expansión de la civilización griega por el Mediterráneo
2. El mito
Un mito es un relato fantástico de carácter tradicional cuyos protagonistas son dioses, héroes o personajes de leyenda que intenta explicar algo. En los relatos míticos se suele dar una antropomorfización[1] de las fuerzas de la naturaleza. El mito, en la cultura griega, tiene una triple función: explicativa, lúdica y educativa.
Los mitos forman parte de la memoria colectiva de un pueblo y se cuentan, de generación en generación, como una herencia cultural decisiva para comprender y ordenar el mundo y las instituciones de una sociedad. Hablan de dioses y héroes, de los comienzos de las cosas y costumbres, del porqué de ciertos ritos e instituciones, etc. Explican el mundo al que pertenecen, le otorgan un sentido a la experiencia e intentan aliviar la angustia y preocupaciones que sienten los seres humanos.
Aunque muchos de estos relatos de la cultura griega no han llegado hasta nosotros se conservan dos obras capitales de dicha civilización en las que se recoge gran parte de su legado mítico y que están consideradas las primeras obras de la literatura occidental: la Ilíada y la Odisea. En la primera se nos cuenta la guerra entre griegos y troyanos, allí aparecen los grandes héroes: Aquiles, Agamenón, Ulises, Héctor, etc. En la Odisea se nos narra la larga y accidentada vuelta a Ítaca de Ulises (Odiseo). Otra de las obras fundamentales para conocer la mitología griega es la Teogonía de Hesíodo.
Ya hemos indicado que el mito es un relato (nos cuenta algo) fantástico. Fantástico es lo que no está basado en hechos o personajes reales, lo quimérico, lo que no tiene base real y es fruto de nuestra imaginación. Además, nunca intenta probar que lo que se cuenta ha ocurrido de verdad, se acepta su verdad porque son relatos que se transmiten oralmente de generación en generación (solo posteriormente fueron escritos) y la autoridad de los mismos está basada en la tradición. Estos relatos intentan explicar algo: por qué el mar se “enfurece” a veces, por qué los seres humanos deben hacer sacrificios a los dioses, por qué sale el sol, etc. Suelen ser relatos entretenidos y agradables de escuchar y leer, de ahí su carácter lúdico. Por último, hemos dicho que tienen también una función educativa. Leyendo y escuchando los relatos míticos los griegos se formaban como tales, adquirían los valores, normas y costumbres de la civilización helénica.
Veamos todo esto con un ejemplo, el mito de Perséfone:
La diosa Deméter (Ceres en la mitología romana), era hija de Cronos y Rea, es decir una diosa del Olimpo y hermana de Zeus. Era la diosa de la agricultura y la fecundidad. Deméter tenía una hija que gozaba de gran belleza, Perséfone (Proserpina). Hades, dios del Inframundo, se encaprichó de ella, por lo que acudió a su hermano Zeus (rey de los dioses y padre de Perséfone) al que pidió permiso para poder convertirla en su esposa. Zeus dio su consentimiento. Así, un día Perséfone se encontraba paseando por el bosque cuando vio una hermosa flor y al acercarse a ella, el suelo se abrió y Hades raptó a la joven.
Deméter, al perder a su hija entristeció terriblemente y abandonó sus quehaceres. Disfrazada de anciana, no dormía ni comía. Desolada por lo ocurrido, cayó en una profunda depresión que hizo que la tierra quedase suspendida en un continuo invierno, se perdieron las cosechas y los campos dejaron de dar fruto causando hambre entre los seres humanos. La muerte azotaba al género humano.
Preocupado por lo que estaba ocurriendo, Zeus ordenó a Hades que devolviera a Perséfone con su madre. Pero no podía ser, Perséfone había comido del fruto del inframundo: la granada. Quien la toma no puede abandonar de modo permanente la morada subterráneo. Para solucionar el problema Zeus decidió que Perséfone pasara la mitad del año en el Hades y la otra mitad con su madre.
En primavera Perséfone vuelve con su madre cuya alegría y felicidad se refleja en la explosión de vida que se produce en dicha estación. El verano refleja la plenitud de la felicidad de Demeter que se corresponde con la maduración y posterior recogida de los frutos. En Otoño Perséfone tiene que volver al inframundo y su madre empieza a languidecer hasta alcanzar el máximo grado de tristeza en invierno.

Rubens El rapto de Proserpina, Museo del prado
En algunas culturas se imponía una interpretación literal de sus mitos: es decir, los mitos son verdaderos y ofrecen una explicación válida y veraz de la realidad de modo que no se puede cuestionar su mensaje. En otras se podía admitir una interpretación alegórica, lo que supone buscar un sentido metafórico al relato. Entonces los mitos ya no son considerados como una explicación fiel y veraz de la realidad y su origen; esta interpretación alegórica abre la posibilidad de buscar otro tipo de explicación, esta vez no mítica sino racional. Esto fue lo que ocurrió en Jonia (una parte de la Antigua Grecia) en el siglo VI a.C y desde allí impregnó a toda la cultura occidental. Además, en la Antigua Grecia los encargados de transmitir los mitos no eran los sacerdotes sino los poetas lo que favoreció el que se pudieran cuestionar lo que los mitos y los poetas contaban.
Una vez que hemos caracterizado el pensamiento mítico vamos a hacer lo propio con el pensamiento racional o logos. Decimos que es una explicación racional cuando se dan al menos las siguientes características:
- Se explican los fenómenos buscando causas naturales, reales, no fantásticas. Es decir, la causa de la tempestad no es el enfado de un dios sino una bajada brusca de la presión atmosférica.
- Se justifica el porqué de las cosas. Esa justificación puede ser una argumentación, un experimento, etc., pero la verdad de lo que se afirma ha de poder probarse.
¿Qué factores hicieron posible que surgiera una concepción racional de la realidad en la Antigua Grecia que sustituyó paulatinamente a la interpretación mítica? Mucho se ha escrito sobre esto y es algo en lo que no podemos profundizar, baste indicar que algunos de estos factores fueros:
- El desarrollo del comercio (tanto entre unas polis[2] y otras como entre ciudades de distintas civilizaciones).
- Descubrimiento de la regularidad en la naturaleza.
- Desarrollo del espíritu crítico.
- Estudio de los astros para orientarse en el mar.
- La ausencia de un libro sagrado.
- Los encargados de transmitir el mito son los poetas.
- La aparición de la moneda.
- El debate público en torno a los asuntos de la polis.
- La aparición y extensión de la escritura.
[1] “Antropomorfizar”: Dar forma o cualidades humanas a una cosa o ser sobrenatural.
[2] Una polis es una ciudad-estado. La Antigua Grecia no era un país, un estado, sino un conjunto de ciudades-estado cuyos habitantes tenían en común una lengua, una religión y un modo de vida. Ejemplos de estas ciudades-estado serían: Atenas, Esparta, Corinto, Tebas, Éfeso…
3. La filosofía
La palabra “filosofía” procede del griego y significa deseo, amor (philo) por el saber (sophia). Algunos interpretan que el filósofo es aquél que entiende la vida del hombre como inexorablemente vinculada al saber (no necesariamente en un sentido académico). Todos los hombres necesitan del saber, el filósofo es el que es consciente de la radical necesidad de ese saber, e indaga sobre el propio saber, la realidad y el ser humano. Sócrates dirá que siendo todos los hombres en gran medida ignorantes el filósofo es el más sabio porque es el único que sabe que es ignorante. De ahí su famosa afirmación: «Solo sé que no sé nada»
Podemos definir la filosofía como un saber basado en conceptos, racional, sistemático y crítico. Al caracterizar a la filosofía como un saber basado en conceptos nos referimos a que su interés va dirigido hacia los grandes conceptos abstractos que definen a nuestra civilización y al ser humano. Conceptos como: justicia, amor, ser humano, verdad, conocimiento, realidad, belleza, bondad, etc. La filosofía es el único saber que nos permita indagar y reflexionar sobre todos estos conceptos de un modo general. Un ciudadano, un político, puede plantearse si determinada ley es justa o no, si está justificado o no matar a una persona en determinadas circunstancias, etc. El filósofo se plantea qué es la justicia. Uno puede afirmar que está mal mentir o robar; el filósofo se preguntará por qué está mal, por qué no debemos mentir ni robar. Aunque la actividad filosófica parte ya de determinados conceptos como el de justicia. bien, mal, etc. (sin los que no podemos vivir) esta se centra en analizar el significado y las implicaciones de dichos conceptos e incluso, intentar mejorarlos.
La filosofía es, además, un saber racional, es decir intentar demostrar lo que afirma o sostiene mediante argumentos lógicos que prueben su verdad. En el mito de Perséfone que hemos leído anteriormente en ningún momento se intenta demostrar la verdad de los hechos que allí se cuentan. Eso no es asunto del mito, lo mismo que en los cuentos tampoco se intenta demostrar la verdad de lo que se afirma. Todo eso carece de interés para dicho tipo de relatos. El pensamiento filosófico no se basa en la tradición ni elude la crucial cuestión de demostrar que todo lo que afirma o sostiene se puede demostrar.
La actitud crítica característica de la filosofía y de la ciencia consiste en no dar por sentada ninguna afirmación, ninguna idea. Es decir, la filosofía lo cuestiona todo: nuestras ideas preconcebidas, nuestros prejuicios y las nociones que sin darnos cuenta heredamos de nuestra cultura y solemos usar muchas veces sin indagar acerca de ellas. Todos nuestros conocimientos e ideas deben ser sometidos a un análisis racional.
Podemos, además, caracterizar a la filosofía como un saber radical, es decir una reflexión, un saber que va a la raíz de las cuestiones; es un saber fundamental en el sentido de que se pregunta por el fundamento último de lo real y del conocimiento. No hay cuestiones más radicales que las que se plantea la filosofía, no hay saber más radical que el saber filosófico.
Por último, hemos dicho que el saber filosófico, y también el científico como luego veremos, es sistemático ya que exige que todas sus afirmaciones estén relacionadas y jerarquizadas de forma que la explicación de cuestiones particulares se base en principios más generales. No se admiten incoherencias en el saber filosófico.
Como hemos indicado antes, se suele situar el nacimiento de la filosofía en Jonia, en el siglo VI a.C. Jonia es una región de la antigua Grecia que se halla en las costas de Asia Menor. En la actualidad la parte continental pertenece a Turquía y la insular a Grecia (Samos, Lesbos, etc.). Los primeros filósofos de los que tenemos noticia son Tales, Anaximando, y Anaxímenes, todos de Mileto. Prácticamente no se conserva ningún texto original de estos autores pero se los considera como los primeros filósofos de la historia de la filosofía. Dedicaremos un apartado de este tema a caracterizar brevemente los grandes períodos de dicha historia.
La filosofía es un saber que se ocupa de lo general, de las preguntas últimas que el ser humano se puede hacer. Veamos algunos ejemplos de estas preguntas:
- ¿Por qué es en general el ente y no más bien la nada?
- ¿Necesita el universo de una inteligencia creadora? ¿Tiene origen el universo o es eterno?
- ¿Es el ser humano un compuesto de cuerpo y alma?, ¿puede el alma vivir sin el cuerpo? ¿hay vida más allá de esta?
- ¿Es libre el ser humano?
- ¿Tiene sentido la vida?
- ¿Podemos crear una sociedad realmente justa?, ¿cómo sería?
- ¿Hay valores universalmente válidos?
La filosofía se cuestiona acerca de cómo es el mundo, qué es el conocimiento, qué es la verdad, sobre si es fiable nuestro conocimiento de la realidad, si existe una noción universalmente válida del bien y del mal, qué es la justicia… Todas estas cuestiones se pueden agrupar en dos grandes tipos de preguntas:
- Preguntas acerca de cómo es el mundo y cómo lo conocemos. Este tipo de interrogantes pertenecen a lo que se denomina filosofía teórica.
- Preguntas acerca de cómo debemos vivir en el mundo y sobre la conducta humana en general. Es lo que se denomina filosofía práctica.
3.1. Mito y filosofía
Dado que hemos estado hablando de ambos conceptos vamos a intentar de forma esquemática mostrar las diferencias y similitudes que existen entre ambos.
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MITO |
LOGOS (FILOSOFÍA) |
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Tipo de explicación |
– Imaginativa y fantástica – Basada en los deseos y caprichos de los dioses y héroes. – Se antropomorfizan las fuerzas de la naturaleza. – Tradicional y dogmática |
– Racional – Muestra la regularidad de la naturaleza – Se buscas causas naturales para explicar los fenómenos naturales – Crítica |
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Concepción del mundo |
Caótico y arbitrario puesto que no está sometido a ninguna pauta o ley |
Ofrece una imagen ordenada y regular del mundo puesto que está sometido a leyes |
3.1. Las ramas de la filosofía
Aunque la filosofía posee una vocación universalista, es decir, no hay ningún ámbito de la realidad que escape a su interés, con el paso del tiempo ha tenido que ir parcelando esta saber surgiendo así las distintas ramas que en la actualidad forman el saber filosófico. Veamos las más destacadas:
Metafísica: literalmente significa más allá de la física y se ocupa de las propiedades que caracterizan a todo lo real, independientemente de lo que sea en particular. Esta rama de la filosofía es de las más antiguas. Se plantea cuestiones como: ¿todo lo real es material?, ¿podemos distinguir la auténtica realidad de la aparente? En definitiva esta rama de la filosofía se ocupa de lo real y también se la denomina ontología.
Epistemología: es la rama de la filosofía que se ocupa de la verdad y del conocimiento. Se hace preguntas en torno a qué es la verdad, si es o no posible un conocimiento fidedigno de la realidad, cómo es posible que el ser humano adquiera un conocimiento de la realidad, qué medios y facultades utiliza, etc.
Lógica: esta parte de la filosofía se ocupa de analizar la validez de nuestros argumentos y razonamientos. Cuando critico la opinión de una persona simplemente aduciendo que es de extrema izquierda o derecha, ¿es consistente mi crítica?, ¿puede ser tenida en cuenta?
Estética: aquella parte de la filosofía que se pregunta sobre el arte y la belleza en general. ¿Qué caracteriza a la belleza?, ¿qué hace que un objeto sea una obra de arte?, etc.
Todas estas ramas que hemos expuesto forman parte de la filosofía teórica. A continuación vamos a definir las dos grandes ramas de la filosofía práctica: la ética y la política.
Ética: es la rama de la filosofía que se ocupa del bien y del mal, de los principios valores y normas que forman la moral de los seres humanos. Se entiende por moral el conjunto de valores y normas que nos ayudan a distinguir el bien del mal. La ética sería la reflexión acerca de estos valores y normas: sé que no se debe robar, pero por qué esta mal robar, ¿puedo alcanzar la felicidad?, ¿es algo que depende enteramente de mí?, ¿en qué consiste la felicidad?, ¿qué es el bien?
Política: consiste en la reflexión filosófica sobre la justicia y el modo de organizar la sociedad. ¿Es necesario el poder en la sociedad?, ¿es necesario el Estado?, ¿por qué es la democracia la mejor forma de gobierno?, ¿existen los derechos naturales o todos los derechos proceden del poder político? Estas son algunas de las preguntas a las que trata de responder la filosofía política.
4. La Ciencia
La ciencia también puede ser definida como un saber racional sistemático y crítico, por tanto ¿qué diferencia hay entre un tipo de saber y otro? , ¿son lo mismo filosofía y ciencia?
Lo cierto es que durante mucho tiempo no hubo diferencias entre ciencia y filosofía, así ocurría en la Antigüedad y en la E. Media. Es a partir del siglo XVI y XVII cuándo surge la ciencia tal y como la conocemos en la actualidad y que claramente es diferente a la filosofía.
La ciencia es un saber que aspira a alcanzar una explicación y descripción del mundo verdadera y demostrable en base a hechos y argumentos. Explicar consiste en señalar las causas que determinan un fenómeno y sus características. Así, por ejemplo, se sabe que el agua se evapora con el calor, la ciencia nos explica por qué ocurre esto. Describir, como todo el mundo sabe, estriba en detallar cómo es algo. La ciencia, por tanto es un saber que intenta decirnos cómo es el mundo (descripción) y por qué es así (explicación).
Las dos grandes diferencias entre ciencia y filosofía y que a su vez son las características de la ciencia moderna son:
- El lenguaje de la ciencia es fundamentalmente el lenguaje matemático
- El método científico por excelencia es el método hipotético-deductivo en el que se incluye la experimentación científica como elemento fundamental y característico en la demostración de las leyes y teorías científicas.
La ciencia trabaja con elementos y propiedades medibles, cuantificables. Piénsese por ejemplo en conceptos como velocidad, densidad, masa… todos son definidos mediante el lenguaje matemático, mediante una fórmula, lo que garantiza su objetividad. Nadie puede imaginar que los conceptos característicos de la filosofía (verdad, belleza, justicia, bien) puedan ser analizados y formulados con un lenguaje matemático. Además en filosofía no se pueden (ni deben) hacer experimentos para probar la verdad o falsedad de nuestras afirmaciones.
Entre ciencia y filosofía existe una estrecha relación. No tiene mucho sentido hacer filosofía hoy en día desconociendo las grandes teorías científicas que explican nuestro mundo. No se puede reflexionar filosóficamente acerca de qué es el hombre, por ejemplo, sin tener en cuenta lo que nos enseña la evolución acerca de nuestro origen y desarrollo. A su vez, aquellos que investigan sobre el ser humano desde un punto de vista científico llega un determinado momento de su investigación en el que tienen que enfrentarse a cuestiones filosóficas.
No nos vamos a detener demasiado en caracterizar el conocimiento científico puesto que lo haremos en una unidad posterior. Ahora vamos a hablar brevemente de aquellas de sus características más significativas que nos van a ayudar a distinguir el saber científico del filosófico.
La ciencia se caracteriza por el uso de un lenguaje riguroso en el que todos los términos están definidos con precisión y poseen un referente unívoco (o al menos eso pretenden). A esto ayuda el uso del lenguaje matemático, como dijimos antes. Vemos a diario a los políticos discutir acerca de si una ley es justa o no, o si tales medidas son o no justas, en parte debido a que carecen (o no quieren tener) una definición clara y precisa de un concepto como “justica”, pero no vemos a los físicos discutiendo acerca de que es la gravedad o qué es un cuadrado. Aunque la filosofía busca también el rigor y la objetividad de sus conceptos nunca llega a los niveles alcanzados por el lenguaje científico.
Un saber no puede ser calificado de científico si no se estructura en leyes y teorías. Vemos estas teorías en ciencias como la Física, Química, etc. Pero en el ámbito de la filosofía no se puede hablar de leyes ni por tanto de teorías en el mismo sentido que lo hacemos en la ciencia.
Por último, uno de los rasgos más característicos del saber científico y que lo diferencia del resto de saberes es su verificabilidad o contrastabilidad empírica. Es decir, solo es científico aquello que se puede demostrar empíricamente, es decir, aquello que la experiencia puede demostrar que es verdadero o falso. Para que una ley sea considerada científica tiene qué mostrar qué datos o hechos la haría verdadera y qué datos o hechos la harían falsa. Así por ejemplo, sería un problema para la teoría de la evolución de las especies encontrar un ser vivo en nuestro planeta que de un modo u otro no estuviera emparentado con ningún otro ser vivo, dado que la teoría de le evolución considera que todos los seres vivos del plantea tienen un antepasado común. Como ejemplo contrario podríamos poner la existencia de Dios: ¿qué hecho o dato podría ser la prueba definitiva de su existencia o de su inexistencia? Sobre su existencia todos los creyentes encuentran “hechos o datos” que la avalan, el problema es que no son compartidos por los no creyentes. Aunque en la actualidad la existencia de Dios no es un tema importante en la actividad filosófica sí que lo fue en otro tiempo. El saber filosófico, en general, no pude ser demostrado mediante experimentos ni muchas veces es fácil de contrastar.
5. Grandes períodos de la Historia de la Filosofía
Los periodos en los que se divide la Historia de la Filosofía coinciden con los períodos en que se divide la Historia en general.
Filosofía Antigua (s. VI a. C-V d. C)
Es un período amplio y fundamental de la historia de la filosofía, en él asistimos al nacimiento de la filosofía, el denominado paso del mito al logos al que ya hemos hecho referencia en el tema. En esta etapa se plantean todos los problemas que han marcado la tradición filosófica en Occidente y los grandes autores de este periodo son todos griegos. En la Filosofía Antigua podemos hablar de:
Los filósofos presocráticos: son los primeros filósofos de los que tenemos noticia, a ellos pertenece la denominada Escuela de Mileto (Tales, Anaximandro y Anaxímenes) y otros autores como Demócrito, Heráclito, etc. En general todos comparten un afán por intentar explicar la íntima unidad que define al Cosmos y el origen de todas las cosas.
En torno al siglo V a.C. se produce un cambio de interés en la reflexión filosófica pasando a ser ahora el centro de dicha reflexión no el Cosmos sino el hombre y la sociedad, el ser humano y su mundo. Los autores que desarrollan este cambio de perspectiva o de interés en la filosofía son los sofistas y Sócrates.
Pero sin lugar a dudas los grandes filósofos de este período son Platón y Aristóteles. Ambos son considerados los creadores de la filosofía tal y como la conocemos. Platón aborda todos los temas que caracterizan al saber y la actitud filosófica y Aristóteles, además de cuestionar algunas de las grandes teorías de su maestro Platón, fue el gran sistematizador y organizador de la reflexión filosófica. La repercusión de ambos autores en la historia del pensamiento ha sido de tal magnitud que no se puede entender nada de la historia de la filosofía sin conocer mínimamente sus obras y teorías.
Filosofía Medieval (s. V-XV)
Durante la filosofía medieval se produce una estrecha relación entre teología y filosofía llegando esta última, en gran parte del período, a estar enteramente al servicio de la teología y de la defensa de la fe. Se llevaron a cabo síntesis entre las grandes religiones monoteístas (cristianismo, judaísmo e islam) y la filosofía, sobre todo de la filosofía de Platón y de Aristóteles. Gran parte de los elementos que configuran la religión cristiana y la cosmovisión del mudo que se generó a partir de dicha religión están tomas de la filosofía de Platón y de Aristóteles.
Dentro de esta etapa de la filosofía podemos destacar a:
San Agustín de Hipona (354-430) que entendió la importancia de la filosofía para la defensa, propagación y profundización en la fe cristiana. Tomó muchos elementos de la filosofía de Platón y los incorporó a la religión.
Tomas de Aquino (1224-1274) considerado el teólogo más importante del cristianismo, realizó una síntesis entre la filosofía de Aristóteles (redescubierto en Europa en la época en de Tomás de Aquino) y la religión cristiana.
Filosofía Moderna (s. XV-XVIII)
La Época Moderna se suele subdividir en tres grandes períodos: Renacimiento, Barroco e Ilustración. El Renacimiento se inicia en Italia en el siglo XV y se extiende por Europa, supone una recuperación de la cultura grecolatina que va a modificar profundamente el arte, la filosofía y en general toda la vida europea.
Además, un hecho fundamental se inicia en el Renacimiento y continúa desarrollándose durante el Barroco: el nacimiento de la ciencia moderna, es decir de la ciencia más o menos tal y como la concebimos hoy en día y su definitiva separación de la filosofía. Gran parte de los autores y corrientes de esta etapa focalizan su atención en dos grandes temas:
- La teoría del conocimiento o epistemología. Hay una gran interés por los nuevos métodos de saber que están surgiendo (la experimentación científica y el uso del lenguaje matemático) así como por analizar hasta qué punto son fiables nuestros conocimientos y qué facultades humanas son las que hacen posible dicho conocimiento
- Teoría política. Hay un gran interés por el poder político, que se relaciona estrechamente con el nacimiento del Estado, y la organización de la sociedad. Algunas de las preguntas que se harán en el periodo son: ¿puede haber sociedad sin poder?, ¿por qué debemos obedecer?, ¿quién debe gobernar?, ¿el poder político tiene que ser absoluto o limitado?, ¿debe el poder político imponer una determinada confesión religiosa a sus ciudadanos?, etc.
Algunos de los filósofos más destacados de la filosofía moderna son:
Descartes (1596-1650) filósofo racionalista que contribuirá con su obra a la fundamentación de una nueva concepción del saber basado enteramente en la capacidad racional del ser humano.
Locke (1632-1704) y Hume (1711-1776) son dos autores ingleses creadores de una corriente filosófica denominada empirismo. Defensores también de la nueva concepción del saber surgida con la ciencia, consideran que esta se ha de basar ante todo en la observación del mundo ateniéndose a los hechos constatados por la experiencia. Locke fue uno de los primeros pensadores en hablar de los derechos inalienables que tiene todo varón (las mujeres no se consideraban aún sujetos de derechos) y que han de servir de límite al poder político. Por estas razones es considerado uno de los padres del liberalismo político.
Por último, uno de los pensadores claves de la Ilustración y de toda la historia de la filosofía: Inmmanuel Kant (1724-1804). Realiza una síntesis entre racionalismo y empirismo considerando que todo nuestro conocimiento empieza por la experiencia sensible pero que alcanza su validez universal gracias a la razón. Aunque era creyente defendió una moral fundamentada exclusivamente en la razón humana lo que supone una novedad ya que los sistemas morales solían estar basados en las creencias religiosas, concretamente en el caso de Europa en la religión cristiana en sus diferentes ramas.
Filosofía Contemporánea (s. XIX-XX)
Han sido dos siglos con multitud de corrientes y autores fundamentales en la historia de la filosofía y del pensamiento en general. Vamos a dar solo unas pinceladas de algunos de ellos
Karl Marx (1818-1883) insistió en la vertiente práctica de la filosofía considerando que esta además de intentar comprender cómo es el mundo debe cambiarlo. Realizó una dura crítica al sistema de producción capitalista y propuso un nuevo modelo de sociedad, del poder político y del sistema económico, basado en la eliminación de la propiedad privada de los medios de producción. Asimismo defendió una concepción completamente materialista del hombre y de la historia.
Nietzsche (1844-1900) pensador revolucionario que cuestionó la Cultura Occidental y, por tanto, a la propia filosofía. Considera que la historia de la filosofía no es más que la historia de un error y nos propone una nueva concepción del hombre y de la moral. Probablemente sea uno de los pensadores que más han influido en la cultura y la filosofía del siglo XX.
Durante el siglo XX y desde diversas perspectivas encontramos un gran interés por el lenguaje como único modo de expresión del pensamiento y conocimiento humanos. Así podemos mencionar a filósofos como Wittgenstein o Austin que han estudiado los usos que hacemos del lenguaje para aclarar cuáles son sus posibilidades y limitaciones. O corrientes como la filosofía hermenéutica interesada en las posibles formas de explicar e interpretar el lenguaje y los textos en los que se materializa nuestra cultura. El autor más destacado de esta corriente es Gadamer.
Otros filósofos destacados del siglo XX son: Hanna Aredt (1906-1975), Heidegger (1889-1976), Habermas (1929-) y Sartre (1905-1980), por destacar a algunos. Vamos a terminar este apartado y el tema citando algunos filósofos españoles: Emilio Lledó (1927-), Gustavo Bueno (1924-2016), Fernando Savater (1947-), Adela Cortina (1947-), Esperanza Guisán (1940-), José Luis Aranguren (1909-1996), Javier Muguerza (1936-2019), José Ortega y Gasset (1883-1955).
Actividades
Para saber más
Capítulo 7 de la serie Cosmos: “El espinazo de la noche”
Vídeo sobre las condiciones que hicieron posible el nacimiento de la filosofía (UNED-25minutos)
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