
«No hemos de tener, como algunos aconsejan, pensamientos humanos puesto que somos hombres, ni mortales puesto que somos mortales, sino en la medida de lo posible inmortalizarnos y hacer todo lo que esté a nuestro alcance por vivir de acuerdo a lo más excelente que hay en nosotros: la Razón»
Aristóteles, Ética a Niómaco