
El título completo de la obra es: Discurso del método para dirigir la razón y buscar la verdad en las ciencias. Fue publicado originalmente en 1637 seguido de tres ensayos científicos: la Dióptrica, los Meteoros y la Geometría. Como el título de la obra claramente indica el objetivo es alcanzar la verdad en las ciencias. Es importante esta distinción, a Descartes no le interesa la verdad en la religión, eso es cosa de la Teología, no quiere problemas con la Iglesia ni entra en las verdades de índole religiosa. El otro dato fundamental que nos ofrece el título es que la verdad solo puede ser alcanzada mediante la razón. No hay otro procedimiento, no hay autoridad mayor que la razón para establecer si algo es o no verdadero. Un enunciado no es verdad porque lo diga Aristóteles o Santo Tomás, no es verdad porque siempre se haya dicho así o siempre se ha creído así, es verdad cuando la razón y solo ella, demuestra con argumentos que lo es. Esto que a nuestros ojos parece algo obvio o evidente no lo era en la época.
Por todo lo dicho el Discurso del método es considerado la obra inaugural de la Filosofía Moderna:
- Ratifica la separación entre fe y razón, entre Filosofía y Teología que ya venía produciéndose.
- Establece como órgano de conocimiento y verdad a la razón. El único criterio de verdad es la razón.
¿Y qué papel representa el método que aparece en el título de la obra? Como ya hemos indicado al exponer la filosofía de Descartes es, más o menos, lo siguiente. Si el ser humano puede fiarse de su razón, si esta nos puede proporcionar verdades firmes y seguras, verdades que permanezcan a lo largo del tiempo ¿por qué no lo ha hecho hasta ahora?, ¿cuál ha sido el problema? La razón humana es la misma desde siempre, desde el origen de los tiempos. ¿Por qué hemos admitido como verdaderas cosas que ahora sabemos que no lo son? Porque el uso que hacíamos de ella no era fiable, no sabíamos usarla adecuadamente, por ello necesitamos un método, unas reglas simples y fáciles de aplicar que nos ayuden a usar adecuadamente la razón.
Esta obra consta de seis partes cuyo contenido es el siguiente:
Primera parte: en ella encontramos diversas consideraciones relacionadas con las ciencias.
Segunda parte: donde se platea la diferencia entre la situación de las matemáticas y el resto de los saberes, en concreto la filosofía y se exponen las cuatro reglas del método.
Tercera parte: se expone la moral provisional
Cuarta parte: se aplica el método a la filosofía. La duda metódica nos lleva a la primera intuición verdadera: «Pienso, luego soy» y las verdades que podemos deducir a partir de ella: que soy una cosa pensante y que no necesito materia para existir, lo que implica un radical dualismos antropológico y la existencia de Dios y del mundo. Además se afirma a la razón cómo único criterio de verdad.
Quinta parte: donde detalla el orden seguido en sus investigaciones físicas.
Sexta parte: expone lo que estima necesario para avanzar en las investigaciones de la naturaleza más allá de donde ha llegado, así como las razones que lo han impulsado a redactar el discurso.
Amen de su contenido el Discurso del método presenta dos características importantes. La primera es que está escrito en francés y no en latín, la lengua científica y culta de la época. Señala el propio Descartes que escribe en francés para que los que lo lean, libres de todo prejuicio lo juzguen a la sola luz de la razón. La otra característica es que está escrito en forma autobiográfica pues lo que pretende es mostrar cómo se esforzado en dirigir adecuadamente la razón y sus propios pensamientos.
Lo que nos muestras estos dos rasgos es que Descartes es plenamente consciente de que su filosofía constituye una ruptura con toda la filosofía anterior y por eso apela exclusivamente a la razón natural frente a los prejuicios de los eruditos y adopta cautelas ante el rechazo institucional que su obra puede sufrir (de ahí la insistencia en que no pretende conseguir adeptos para su filosofía, sino solamente exponer su trayectoria personal).
El Discurso del método como ya hemos dicho suele escogerse como la obra que marca una nueva actitud en el pensamiento europeo: con ella se inicia, en rigor, la filosofía moderna. Los elementos principales de esta obra son: la afirmación de la razón como criterio fundamental de verdad y fuente principal del conocimiento y el descubrimiento de la conciencia como realidad primera y punto de partida de la filosofía.
El idealismo cartesiano elimina para siempre el realismo ingenuo propio de las etapas anteriores. Tal idealismo consiste en volver la espalda al mundo exterior y comenzar el examen de la realidad a partir de las ideas[1] que hay en nuestra conciencia. La demostración de la existencia de Dios a partir de nuestras ideas es un claro ejemplo de esta inversión de la actitud tradicional. Recuérdese que Sto. Tomás demuestra la existencia de Dios a partir del mundo sensible del que nunca se duda.
La búsqueda de un nuevo método es una de las características principales del comienzo de la época moderna. Dicha búsqueda no se traduce en una fría preocupación metodológica, sino que es un intento de solución de una situación dramática producida al derrumbarse un sistema de ideas y creencias que había imperado durante muchos siglos. Tal concepción del mundo se fundaba sobre dos autores principales: Aristóteles y Sto. Tomás.
Con el método lo que se pretende es clarificar el poder de la razón, aumentado al eliminar los lastres que para ella suponen la autoridad y los prejuicios.
Para terminar un breve apunte sobre la moral provisional. Descartes considera que la razón nos puede ayudar a alcanzar la verdad también en la moral, ya que esta es una ciencia más. Pero dado que Descartes concibe el saber de un modo deductivo donde todas las verdades están encadenadas una a otras, las últimas verdades a las que nuestro conocimiento nos podrá llevar es a las del ámbito de la moral. Sin embargo, como el propio Descartes y cualquiera de nosotros puede apreciar fácilmente, no podemos vivir sin moral. Podemos vivir sin saber física y podemos esperar para no precipitarnos y no caer en el error, a que la razón se tome su tiempo en alcanzar verdades firmes y seguras en el ámbito de las ciencias, pero no ocurre lo mismo en cuestiones morales. No podemos vivir sin moral, por eso necesitamos una moral provisional hasta que la razón alcance la verdad en esta materia. ¿En qué va a consistir dicha moral provisional? En vivir de acuerdo con las costumbres y normas de nuestra sociedad y fijándonos, sobre todo, en las mejores personas de esta sociedad para emularlas en su grandeza y dignidad.
[1] Ideas ahora en su sentido moderno, no platónico. Para Descartes una idea es cualquier contenido de nuestra mente. Es algo que forma parte de la conciencia, de la mente del ser humano.