
La vida de nuestro autor (427-347 a. C.) transcurre en Atenas, la gran polis de la Hélade, centro cultural y filosófico del Mediterráneo.
El período clásico, siglos V y IV a.C. es, sin duda la época de máximo esplendor de la cultura griega. La acrópolis fue reconstruida y engrandecida bajo el gobierno de Pericles, el gran estadista griego y gracias al cual se instaura la democracia en esta polis griega sin la que es imposible entender todo este periodo. Fidias e Ictinos fueron los grandes artífices de esta excepcional creación. La belleza concebida como medida, como proporción y armonía se refleja no solo en la arquitectura sino también en la escultura: Mirón, Fidias, Policleto y Praxíteles.
Este período representa también la culminación de la tragedia y del género histórico. Los grandes autores del teatro griego son Eurípides, Sófocles ( Edipo rey y Antígona) y Esquilo. Entre los autores de comedias podemos destacar a Aristófanes, que aparece como personaje en uno de los diálogos de Platón: El Banquete. Entre las obras de Aristófanes podemos señalar: Lisistrata, La paz, Las aves y Las nubes, obra en la que se mofa de la filosofía y presenta a Sócrates como un sofista más. Los griegos iniciaron también el género histórico y destacan autores como Heródoto (484-425 a.C.), con su Historiae o Los nueve libros de la historia, primera gran descripción del mundo antiguo, primera obra griega escrita en prosa, donde se nos narran las guerras médicas. Tucídides (460 a.C.- ¿396? A.C.), el otro gran historiador griego en cuya obra La guerra del Peloponeso nos cuenta dicha guerra no solo atendiendo a los hechos sino a las causas de los mismos.
Por último indicar que todo este ambiente cultural está influido por los sofistas un grupo de pensadores que ofrecen un nuevo modelo de educación para un mundo, el de Atenas que debido a la democracia y al comercio poco a poco ha ido dejando atrás la sociedad arcaica agraria y aristocrática y se ha convertido en una urbe comercial y cosmopolita. De estos maestros de la areté nos ocuparemos más detenidamente en el contexto filosófico.
La época en la que vivió Platón fue la culminación y el inicio de la decadencia de todo un mundo y un modo de vida al que Platón pertenece y que conoce muy bien.
Contexto filosófico
La filosofía nace en Grecia en torno al siglo VI a. C. favorecida por diversos factores como la peculiar religiosidad griega, el comercio, la discusión pública de los asuntos de la polis, la aparición de la moneda… La filosofía, como amor al saber no es más que un intento racional de explicar el mundo y determinar con claridad cuándo y cómo surge no es tarea fácil pero se acepta la idea de que nació en Mileto y los primeros filósofos de los que se tiene noticia son los denominados «filósofos presocráticos» de los que no nos ha llegado gran parte de su obra.
Es difícil establecer antecedentes claros de la filosofía de Platón, Parménides, los pitagóricos y Anaxágoras influyen en la filosofía de nuestro autor aunque antes de él no existe un corpus filosófico tan completo y elaborado. En sus diálogos aparecen ya todos los grandes temas de la filosofía (aunque los nombres no se los debamos a él): ontología, epistemología, antropología, ética, política, la estética… Y en cuanto a las repercusiones e influencias de su obra son tan importantes que algunos han llegado a afirmar que toda la Historia de la Filosofía no es más que notas al pie de página de las obras de Platón. Su obra y los temas por él tratados han reaparecido una y otra vez a lo largo de toda la cultura occidental.
La mayoría de los filósofos presocráticos se interesan por la physis, pero a mediados del siglo V empezaron a interesarse más en la vida de la polís. Una de las razones de tal cambio fue sin duda la democracia. Este nuevo sistema político junto con el desarrollo del comercio y el aumento de los pleitos, entre otros factores, hicieron que el sistema de educación tradicional quedara desfasado y surgieron así las nuevas demandas educativas, las propias de una sociedad compleja y urbana; lo importante ahora es la preparación para la vida pública, y en esa vida se ha cambiado la espada y el caballo por el dominio de la palabra. Los sofistas fueron los primeros profesionales de la enseñanza, enseñaban retórica y oratoria, su principal preocupación no era la verdad sino convencer al público o adversario de aquello que nos hayamos propuesto. Esta actitud supuso el triunfo del relativismo y del escepticismo
En gran medida la obra de Platón e incluso la de Aristóteles hay que entenderla como una replica constante a la filosofía de los sofistas, al relativismo de los valores ético-políticos que estos autores defendieron. Platón entiende que aunque no sepamos definir con exactitud qué es la justicia, la bondad o la belleza no debemos pensar por ello que estos valores, carezcan de entidad, no sean “algo”. Lo que ocurre es que debemos esforzarnos por conocerlos, por saber qué son. Del hecho de que no sepamos qué es algo no debemos suponer que ese algo carece de realidad. Para los sofistas, en cambio, como esos valores carecen de entidad propia lo que sea cada uno de ellos depende de cada individuo, es decir, no existe la belleza en sí, sino que para cada individuo o grupo de individuos la belleza es una cosa distinta. Y del hecho de que exista una disparidad de opiniones no debemos por ello concluir que alguna de ellas es verdadera y las otras falsas (recuérdese que para nosotros la verdad es única). Tanto Sócrates como Platón consideraron que este modo de ver las cosas era erróneo y perjudicial para la polis.
La influencia de Sócrates en el pensamiento de nuestro autor es indudable. La figura de este hombre debió impresionar profundamente a Platón tal y como lo ponen de manifiesto los diálogos platónicos, sobre todos en aquellos denominados «socráticos» como el Ion, Lisis o Critón, encabezados por la Apologia, donde nos narra la defensa de Sócrates antes de ser condenado a muerte. El interés socrático por las definiciones es un claro antecedente de la Idea en Platón. El intelectualismo moral de Sócrates influye poderosamente en le ética y en la política de Platón. En gran medida el sistema político ideado por Platón en la República está basado en la idea socrática de que sólo aquel que conoce la virtud puede practicarla, sólo el que sabe que es la justicia podrá ser justo, de ahí la necesidad del rey-filósofo.
